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Dos L-MATIC de Linde Material Handling en acción en las instalaciones del especialista en productos sanitarios austriaco HOLTER
Dos creadores de valor a toda marcha

EL L-MATIC en acción en HOLTER

“Fredl” y “Gust” se han aclimatado a la perfección al especialista en productos sanitarios austriaco HOLTER. Ambos apiladores L-MATIC de Linde circulan de manera fiable entre el almacén y el área de expedición en la sede central en la ciudad de Wels. Mientras tanto, los y las compañeras humanas se concentran plenamente en su trabajo propiamente dicho: la preparación de pedidos generadora de valor.

Bien es cierto que hay algo que el mayorista de productos sanitarios austriaco HOLTER aún no puede hacer: enviar la mercancía ya antes de que el cliente haga el pedido. Pero, gracias a su concepto logístico extremadamente eficiente, la empresa familiar fundada en 1873 está bastante cerca de lograrlo: “Si nuestros clientes piden antes de las 18:15 horas, entregamos ya al día siguiente, prácticamente en todo el país. Si el pedido se recibe antes de las 10:30 horas, el cliente tiene la opción de recibirlo incluso el mismo día”, explica Lukas Vormair, responsable de la dirección logística en Austria y Alemania. Esta ambiciosa promesa de entrega resulta posible gracias a una ingeniosa estrategia de almacén central.

Desde Wels, donde se almacenan permanentemente más de 30.000 artículos, una flota de camiones propia integrada por 155 camiones transporta los pedidos a otros ocho puntos de apoyo logísticos repartidos por toda Austria y Baviera, ya se trate de juntas tóricas, bañeras de hidromasaje, sifones o radiadores. “En la práctica, esto nos convierte no solo en uno de los tres principales mayoristas de equipos sanitarios de Austria, sino al mismo tiempo en una auténtica empresa logística”, señala orgulloso Vormair. Y naturalmente, para una empresa de este tipo toda eficiencia es poca en cuestión de transporte de mercancías.

Solución para grandes dimensiones...

Cuando se nombran en el mismo contexto los conceptos de logística y eficiencia, en el siglo XXI, ello conduce de forma casi ineludible al tema de la automatización, como es el caso también en HOLTER. “Los procesos de flujo de mercancías internos deben estar armonizados con la promesa de entrega ante el cliente. Y en el pasado, esto no ocurría en todos los ámbitos”, esboza Vormair la situación de partida. Durante muchos años, los artículos de pequeño tamaño en Wels se llevaban desde al almacén hasta el control de salida de mercancías mediante un sistema de transporte automatizado, mientras que para los productos grandes se empleaban exclusivamente procesos manuales. Vormair: “Tras la preparación del pedido, los empleados debían transportar las mercancías con sus carretillas hasta el departamento de expedición, recorriendo en algunos casos distancias muy largas. Esto se traducía inevitablemente en un gran número de trayectos en vacío, además de que las idas y venidas del personal costaban un valioso tiempo de preparación de pedidos”.

Así pues, era un caso claro para el departamento interno “Aseguramiento de la calidad de logística”, que se encarga de mejorar continuamente los procesos logísticos. “Acudimos a la feria LogiMAT de Stuttgart y echamos un vistazo a lo que ofrecía el mercado en cuestión de automatización”, recuerda Vormair. Tras un examen inicial de los proveedores, la línea a seguir estaba clara: “Nuestras máximas prioridades son la fiabilidad y la adaptabilidad. Por lo tanto, pudimos descartar desde el primer momento aquellas soluciones que habrían requerido intervenciones complejas en nuestra infraestructura de almacén existente. Al fin y al cabo, no somos una empresa de producción clásica en la que solo se utilicen sistemas de transporte autónomos, así que queríamos un concepto de automatización que fuera perfectamente compatible con el tráfico habitual en el almacén”.

Los apiladores L-MATIC de Linde “Fredl” y “Gust” en el almacén del especialista en productos sanitarios austriaco HOLTER

… con un coste reducido

Una tecnología robusta y resistente a averías, que no requiriera un costoso tendido de carriles guía o similares y fuera fácilmente escalable: este perfil de requisitos condujo rápidamente a los especialistas en productos sanitarios a una solución de automatización de Linde Material Handling. “Varios proveedores acudieron para hacer su presentación in situ, pero fue el concepto de Linde el que más nos convenció”, revela Lukas Vormair. Además de los aspectos técnicos, en HOLTER se valoró de forma especialmente positiva el componente “humano”: “Todo fue impecable: el asesoramiento previo, la presentación, el conocimiento sobre procesos logísticos y la manera en que estos deben cambiar en el curso de una automatización. En pocas palabras: simplemente, Linde nos transmitió muy buenas sensaciones desde el primer día”.

Sin embargo, antes de que los dos apiladores autónomos del modelo Linde L-MATIC pudieran empezar a trabajar para HOLTER fueron precisos algunos preparativos. En primer lugar debía considerarse el tema de los suelos. Vormair explica: “Cabe admitir que el suelo de nuestra nave ya estaba algo envejecido y deteriorado. Así que en primer lugar se llevó a cabo un saneamiento en la zona por donde deberían circular los AGV de Linde”. Otro punto clave del pliego de condiciones era la implicación de la plantilla, de modo que HOLTER apostó desde el principio por la máxima transparencia. “Hablamos con nuestros empleados y cronometramos conjuntamente el tiempo que necesitaban para llegar manualmente desde el almacén hasta el área de expedición y volver sin carga. También a ellos les sorprendió que, al final de la jornada, esto representaba nada menos que un 25 por ciento del tiempo de trabajo. Así pues, nuestra gente lo tuvo claro inmediatamente. No en vano, la experiencia previa con el sistema de transporte para mover artículos pequeños les había demostrado que, en nuestro caso, la automatización no compite con los puestos de trabajo. Muy al contrario: brindamos a nuestros empleados la posibilidad de concentrarse plenamente en su actividad esencial, es decir, la preparación de pedidos”.

Traslación a todo color

Desde hace tiempo, los dos L-MATIC de Linde “Fredl” y “Gust”, como han sido bautizados por la plantilla, desempeñan de forma fiable su trabajo en Wels. Para ello, los profesionales Linde crearon en primer lugar un plano virtual de la nave con puntos de referencia clave que permiten a los equipos orientarse en el espacio. A continuación, se habilitaron cuatro estaciones en el almacén y otras cuatro en la zona de expedición, todas ellas con sus respectivas identificaciones cromáticas distintas. De este modo, los empleados solo tienen que llevar los palets ya preparados a la estación correspondiente y depositarlos allí en la zona azul, naranja, verde o roja conforme a las instrucciones. Entonces basta con pulsar el botón del color correspondiente para transmitir la orden de transporte a uno de los dos apiladores L-MATIC.

El resto funciona literalmente por sí solo: cuando Fredl y Gust llegan a su estación de destino y han depositado los palets, un empleado o empleada comprueba de nuevo mediante escáner que la mercancía y la cantidad sean correctas, y a continuación la transfiere al área de expedición. Esta verificación final también es una novedad reciente en HOLTER, y constituye un buen ejemplo de los efectos positivos que la automatización puede tener sobre todo el entorno de procesos.

“Mediante el escaneo de la mercancía y la consiguiente comprobación del destino de expedición correcto por estados federados, se eliminan casi por completo los errores de expedición”, explica satisfecho Lukas Vormair. Otro efecto secundario bienvenido del proyecto de automatización es que el entorno de almacén está mucho más ordenado en su conjunto. “Desde el principio dejamos claro a nuestro equipo que, allí donde circulan los AGV, los trayectos deben estar despejados. Y aunque nuestra gente estaba acostumbrada a «aparcar provisionalmente» de vez en cuando mercancías en cualquier lugar, dicho y hecho: desde el primer día de funcionamiento se mantuvieron las rutas libres”, señala impresionado el director de logística de HOLTER. Naturalmente, de todos modos, los apiladores detectan obstáculos a tiempo y frenan —por ejemplo, si un peatón cruza el trayecto— de manera fiable. Además, el Linde BlueSpot™ claramente visibles aporta un plus de seguridad.

Continuará

Los dos L-MATIC de Linde llevan ya casi cuatro años prestando sus servicios en HOLTER, y completan unos 150 trayectos al día. El turno de Fredl y Gust dura desde las seis de la mañana hasta las ocho de la tarde. Durante este tiempo, los apiladores permanecen en movimiento casi constante, ya que está disponible una batería de repuesto para cada uno. Cuando el nivel de carga de los acumuladores de plomo-ácido desciende por debajo del 20 por ciento, los apiladores se dirigen por sí solos a la estación de sustitución de la batería. Una vez allí, un empleado o empleada procede al cambio manual de la batería en pocos minutos. Lukas Vormair hace balance:

En suma, el resultado ha sido exactamente el que nos habíamos marcado: nuestro personal de preparación de pedidos dispone de más tiempo para su tarea propiamente dicha, y nuestro flujo de mercancía encaja ahora a la perfección con nuestra promesa de entrega.

Todo ello acompañado por la tranquilizadora certeza de poder confiar plenamente en la atención por parte de Linde MH. El ejemplo más reciente es la planificación del nuevo itinerario automatizado a la que han obligado las obras de remodelación en el almacén. “Rápidamente se presentó un equipo de Linde que comprobó la viabilidad del nuevo trayecto”. Actualmente, la empresa ya está considerando ampliar la flota de L-MATIC con más apiladores, que podrían asumir tareas de transporte en una nave de nueva construcción. Y es que todo lo bueno se extiende, a veces incluso de forma (totalmente) automática…

Dos L-MATIC de Linde Material Handling en acción en las instalaciones del especialista en productos sanitarios austriaco HOLTER

Fritz HOLTER GmbH

La empresa Fritz HOLTER GmbH, con sede en Wels, es uno de los tres principales mayoristas de equipos sanitarios de Austria. Fundada en 1873 y en manos familiares hasta nuestros días, HOLTER cuenta con más de 20 plantas donde emplea a unos 850 empleados y empleadas, de los cuales 330 trabajan en la logística. Los aproximadamente 30.000 productos distintos se entregan mediante una flota propia de 155 camiones desde el almacén central y otros ocho puntos de apoyo logísticos repartidos en Austria y Alemania, así como dos centros de distribución.