proceso de reacondicionamiento de una carretilla
Carretillas reacondicionadas

Por qué el proceso de reacondicionamiento es un factor clave

El proceso de reacondicionamiento es esencial si queremos asegurar la calidad de nuestros vehículos de manutención cuando estos son de segunda mano. Este proceso debe garantizar los estándares de calidad, seguridad y rendimiento en la operativa logística por los que la marca de carretillas escogida se caracterice.

Aquí, el papel de los centros de reacondicionamiento regionales especializados o los centros de servicio locales es crucial. En particular, la tecnología y las personas son la clave.

Para un proceso de reacondicionamiento exitoso, los técnicos especializados deberán llevar a cabo un meticuloso proceso de reacondicionamiento para aquellas carretillas y transpaletas de segunda mano que necesiten ser reacondicionadas para su venta.

Si es preciso sustituir una pieza, el técnico debería montar exclusivamente recambios originales y de larga vida útil, poniendo siempre en valor la seguridad y la tecnología. Cada una de estas piezas debe superar el proceso para ostentar el sello de calidad ligado a cada marca de vehículos de manutención, esencial para asegurarnos de que todo funciona como la seda.

Por tanto, a pesar de tratarse de carretillas de segunda mano, el proceso correcto garantizará su calidad, rapidez, seguridad, y eficiencia. Hasta tal punto, que sea casi imperceptible la diferencia entre un vehículo nuevo y uno de segunda mano reacondicionado. Además, si se trata de una casa oficial de calidad, contará, en la mayoría de casas, con una densa red de servicio que garantice la proximidad al cliente 24 horas al día así como un periodo de garantía.

Los 8 pasos que aseguran un reacondicionamiento total

A continuación exploraremos las etapas por las que debería atravesar tu carretilla para obtener el resultado final que necesitas: una carretilla reacondicionada, segura, de calidad, con un servicio técnico impecable y duradera.

1. Historial transparente

El vehículo reacondicionado debe contar con un historial trazable y transparente de su estado desde el momento de su fabricación. Así, se garantiza un historial de servicio y de la carretilla exhaustivo y transparente.

2. Limpieza

Con una precisión impecable el vehículo debe ser limpiado con alta presión con el objetivo de eliminar los residuos de grasa, aceite o suciedad. Este paso lo prepararía para la inspección posterior.

3. Inspección

En esta etapa, se somete a la carretilla a un preciso examen por parte de los técnicos cualificados. De esta manera, evaluarán el estado de cada pieza y su funcionamiento. Este paso es crucial para identificar los fallos y posibles averías, para su posterior reparación.

4. Motor

Este paso se encarga de revisar el corazón de nuestra carretilla: el motor. Este diagnóstico es indispensable –sobre todo en el caso de las carretillas elevadoras diésel- para poder garantizar su seguridad, eficiencia o que cumple con las normativas sobre emisiones de gases.

5. Batería

Podemos considerar la batería como el segundo elemento de mayor relevancia en la carretilla, después del motor. Por eso, es esencial las baterías y cargadores para asegurar un reacondicionamiento perfecto. Si estos componentes no estuvieran en condiciones de uso, se sustituirían.

6. Reparaciones

Un responsable decide si la carretilla en cuestión tiene el perfil adecuado para ser reacondicionada. Para ello, se inspeccionan los componentes mecánicos y electrónicos. Además, se debería poner un cuidado especial a la hora de verificar el pleno funcionamiento de las piezas para la seguridad. A partir de aquí, se iniciaría el proceso de acondicionamiento puro y duro.

7. Pintura

Tanto el exterior como el interior de nuestros vehículos de manutención son importantes, por eso las carretillas se pintan, y si es necesario, también se renuevan sus adhesivos y pequeñas imperfecciones de la chapa. Así, su aspecto será el de un modelo a estrenar.

8. Inspección final, el último paso

Antes de ser entregada, la carretilla debe volver a ser verificada. En este paso se le realizan los diagnósticos que sean necesarios hasta asegurar que el resultado final es el de un vehículo de manutención casi a estrenar. Perfecto respecto a sus condiciones mecánicas, eléctricas, ergonómicas y estéticas.

En definitiva, una carretilla reacondicionada puede ser la solución perfecta para aquellos que quieren lo mejor. Es decir, calidad, garantía, servicio técnico, mantenimiento y rendimiento, todo en una carretilla y al mejor precio. Sin embargo, debemos tener muy en cuenta los pasos a los que la carretilla ha sido sometida. Estos aspectos, aunque parecen menores, pueden hacer que la vida útil de nuestro vehículo de manutención sea más corta de lo podríamos esperar. Por último, no podemos olvidar aspectos como el periodo de garantía que la marca nos ofrezca o la transparencia del historial de la máquina.