Hidrostática

Hace ya 50 años que Linde Material Handling registró la patente con respecto a la transmisión hidrostática. El principio es tan simple como eficaz: a diferencia del accionamiento mecánico, en este caso el motor acciona una bomba. Esta transmite la fuerza a las ruedas motrices a través de un circuito de aceite cerrado orientado a ambos motores hidráulicos. El doble pedal de mando permite que la carretilla avance o retroceda. Al soltar el pedal el vehículo se detiene, por tanto, los frenos ya no son necesarios. La presión de aceite transmite la fuerza uniformemente a los motores hidráulicos de tracción. Como consecuencia, el diferencial, el embrague y el cambio de marchas resultan innecesarios: la transmisión hidrostática Linde funciona de forma permanente y libre de escalonamiento y el sentido de marcha se controla a través de los dos pedales de mando.
Ventajas para el ser humano
La transmisión hidrostática simplifica la manipulación: la carretilla reacciona a cada orden de manera sensible, se puede controlar con gran precisión ante obstáculos y umbrales y dirigirse simplemente hacia delante y hacia atrás con el doble pedal. El motor no cala. Dado que el vehículo se detiene hidrostáticamente y no produce polvo fino al frenar.
Beneficios para el medio ambiente
Para la transmisión hidrostática no es necesario utilizar aceite para diferencial o caja de cambios, ni zapatos de embrague o de frenos. Esto contribuye a proteger los recursos. La generación de polvo fino perjudicial para el medio ambiente queda anulada por completo. El rendimiento de la transmisión hidrostática se encuentra en un 90%; a modo de comparación, en un motor diésel corresponde a un 45% solamente.
¿Es rentable?
Con la interacción del "Control de Carga Linde" y el doble pedal de mando los conductores pueden incrementar su rendimiento laboral en un 20%, como consecuencia, pueden acortarse los tiempos para los ciclos de trabajo y reducirse la extensión de la flota. Gracias a la transmisión hidrostática los gastos de explotación se reducen considerablemente, ya que permite ahorrar hasta un 30% de combustible y sólo es necesario hacer un cambio de aceite cada 6.000 horas de funcionamiento. El rendimiento asciende a un 90% y el desgaste de los neumáticos sólo corresponde a la mitad, mientras que el valor residual aumenta hasta el 15%.
 
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